Descanso

Las vacaciones son para descansar, para sacarse de encima todo el desgaste acumulado durante el año o más tiempo, sin embargo, no siempre descansamos en vacaciones. A veces por no programar inteligentemente nuestro feriado legal o por contingencias accidentales que escapan a nuestra voluntad, las vacaciones terminan siendo un feriado mal aprovechado.
Este año a mi mujer se le ocurrió invitar a veranear a dos parejas de grandes amigos, hasta aquí ningún problema. El asunto es que entre los dos tienen no uno ni dos, sino cinco niños, entre cero y siete años de edad.
Nunca he tenido mala onda con los niños, todo lo contrario, tal parece que hay algo en mi persona que los atrae (ojo, en el buen sentido de la palabra porque si alguna deformación sexual tengo, esa no es la pedofilia).
Todos los cinco sobrinitos y sobrinitas (en realidad sobrinita porque solo habia una niñita), criaturas angelicales y adorables, sobre todo después de dos semanas de convivencia al estilo patético de los realitys.
Que agradable despertar en la mañana para dirigirse a la cocina, sabiendo que te quedan al menos diez días de vacaciones, hacer el desayuno y encontrar a cuatro engendros metidos en lo que era tu cama, algunos de ellos babeando las almohadas y poniendo el canal de monitos japoneses. Pero hay que mirar el lado positivo de las cosas, lo bueno es que así como no puedes volver a la cama y tomar el desayuno perezosamente te tienes que levantar, asi que todos los días de tus vacaciones te levantas a las 8 de la mañana, super rico para aprovechar al máximo el día.
tampoco es inconveniente salir de la ducha y encontrar un mojón calentito en el living, es que el crio esta aprendiendo a cagar sin pañales, amoroso. En todo caso, bien, porque ya tienes una primera tarea que cumplir este día, limpiar el churrete mientras la mamá se encierra en el baño.
Una vez cubierta la labor del tío querido y entrañable al que no le da asco manosear las heces de sus sobrinos, hay que ver que hacer para entretener a los gazapos, llevarlos a la playa o al pueblo para que los pobres padres puedan disfrutar sus vacaciones, porque a las diez de la mañana ni siquiera piensan en levantarse, porque... están de vacaciones. Es un espectaculo fascinante ver a un pequeñin berreando para que le des una vuelta en los autitos mecánicos de la plaza y le compres un paquete entero de dulces a cada uno y después un helado, pero nada se compara con el placer indescriptible de verlo botar el helado en el tapíz del auto, es que como son tan chiquititos no entienden cuando les dices que no coman en el auto, no controlan sus movimientos y son un poco descordinados, es una ternura ver como se sientan después encima del helado derramado.
Lo más agradable lejos son los aperitivos al medio día, con la casa llena de vida, los niños corriendo y gritando de un lado para el otro, aquí es donde aprenden a compartir con los grandes y a comportarse, sacando de igual a igual con sus manitas mugrientas de tierra, mocos, excremento y una sustancia pegote indescriptible en palabras, las papitas fritas, el salame y todas las cosas ricas que preparaste que en estas condiciones duran menos que peo de laucha.
Este año a mi mujer se le ocurrió invitar a veranear a dos parejas de grandes amigos, hasta aquí ningún problema. El asunto es que entre los dos tienen no uno ni dos, sino cinco niños, entre cero y siete años de edad.
Nunca he tenido mala onda con los niños, todo lo contrario, tal parece que hay algo en mi persona que los atrae (ojo, en el buen sentido de la palabra porque si alguna deformación sexual tengo, esa no es la pedofilia).
Todos los cinco sobrinitos y sobrinitas (en realidad sobrinita porque solo habia una niñita), criaturas angelicales y adorables, sobre todo después de dos semanas de convivencia al estilo patético de los realitys.
Que agradable despertar en la mañana para dirigirse a la cocina, sabiendo que te quedan al menos diez días de vacaciones, hacer el desayuno y encontrar a cuatro engendros metidos en lo que era tu cama, algunos de ellos babeando las almohadas y poniendo el canal de monitos japoneses. Pero hay que mirar el lado positivo de las cosas, lo bueno es que así como no puedes volver a la cama y tomar el desayuno perezosamente te tienes que levantar, asi que todos los días de tus vacaciones te levantas a las 8 de la mañana, super rico para aprovechar al máximo el día.
tampoco es inconveniente salir de la ducha y encontrar un mojón calentito en el living, es que el crio esta aprendiendo a cagar sin pañales, amoroso. En todo caso, bien, porque ya tienes una primera tarea que cumplir este día, limpiar el churrete mientras la mamá se encierra en el baño.
Una vez cubierta la labor del tío querido y entrañable al que no le da asco manosear las heces de sus sobrinos, hay que ver que hacer para entretener a los gazapos, llevarlos a la playa o al pueblo para que los pobres padres puedan disfrutar sus vacaciones, porque a las diez de la mañana ni siquiera piensan en levantarse, porque... están de vacaciones. Es un espectaculo fascinante ver a un pequeñin berreando para que le des una vuelta en los autitos mecánicos de la plaza y le compres un paquete entero de dulces a cada uno y después un helado, pero nada se compara con el placer indescriptible de verlo botar el helado en el tapíz del auto, es que como son tan chiquititos no entienden cuando les dices que no coman en el auto, no controlan sus movimientos y son un poco descordinados, es una ternura ver como se sientan después encima del helado derramado.
Lo más agradable lejos son los aperitivos al medio día, con la casa llena de vida, los niños corriendo y gritando de un lado para el otro, aquí es donde aprenden a compartir con los grandes y a comportarse, sacando de igual a igual con sus manitas mugrientas de tierra, mocos, excremento y una sustancia pegote indescriptible en palabras, las papitas fritas, el salame y todas las cosas ricas que preparaste que en estas condiciones duran menos que peo de laucha.
Un pasatiempo agradable en estas fechas es también ver como los crios a la hora del almuerzo botan la mitad de su comida al suelo, se escupen y vomitan reciprocamente entre risotadas y gestos de sana diversión mientras madre y padre leen apaciblemente las novedades de la prensa escrita.
La playa no se queda atrás, ultra agradable es dormir la siesta y despertar con un refrescante balde de agua en la cara y los cinco cándidos engendros riendo de buena gana ante la ingeniosa broma.
Por la tarde vienen los juegos de salón, las cartas de colores con monitos, animales, monstruos que decoran finamente cada espacio de la casa y la terraza, todo amenizado con buena musica que habla de arañitas, caracoles y gusanitos entonada por un grupo de minas de voces seductoras. Que rico, como los chicos estan empezando a generar sus gustos no se puede escuchar nada más, incluso, en más de un momento de la velada sus padres comienzan a tararear animosamente aquellas melodías de letras y contenido tan profundo e imaginativo.
Para los que no saben, por ahí venden unas radios especiales para los niños, que son unas cajitas tematicas diferenciadas para niñitos y niñitas, en estas se pueden guardar los discos y los juguetes. Estas máquinitas tienen la particularidad de resistir altísimos decibeles distorsionando muy poco las notas, adorable.
Ya entrada la noche y producto de la hiperventilación los pobres chiquitines no pueden dormir porque se les pasó el sueño y no los fueron a acostar, ya que los papás tenían tal vez otras ocupaciones más trascentes, asi es que los niños siguen disfrutando, inventando novedosos pasatiempos como saltar en la cama (por supuesto la del tío), intentar romper una ventana, manchar las almohadas con el postre, arrastrarse por el suelo con el pijama nuevo, todo lo cual va acompañado con palabras de respeto y educación hacia los adultos como ándate, déjame y tu no mandaí.
Sin perjuicio de lo anterior lo que más llama la atención es ese espíritu de generosidad, compañerismo y desprendimiento tan propio de los niños, por ejemplo cuando uno de ellos tiene la única pelota de la casa, notable(*)
En fin, cuando nuestros amigos y sobrinitos debieron volver a Santiago, nos quedamos con la Paula con un vacío enorme y con un tema de conversación que aún no hemos resuelto: Los hijos.
Nota: Si alguno de los que se sientan aludidos se ofende con el presente post, solo puedo decirles que los quiero igual, no se enojen y vean la vida con humor.
(*) En relación con el tema comentado y a propósito de la pelota me tocó presenciar un combo en el hocico notable, propinado por un engendro de dos años a la propietaria del artilugio en cuestión, lo que casi provoca un altercado entre los padres.
Etiquetas: Vacaciones

2 Comments:
No comparto tus apreciaciones
Lo encuentro buenisimo y es esa la por qué trato de evitar a los niños ajenos a toda costa. Los padres de hoy no se preocupan por sus niños, no creen en la disciplina y prefieren que sean libres y vivan la vida, en realidad es una forma egoista de plantear su vida ya que es más fácil dejar que los "tios", nanas u otros se preocupen de ellos para que no tengan quen pasar malos ratos o ponerse firme con sus hijos. Los padres de hoy no son nada como los de antes y creo que prefiero la enseñanza antigua, porque aunque nos castigaban y un NO era NO somos las personas que somos hoy (encuentro que no salimos tan mal) pero tengo terror de ver en unos 20-30 años más a los engendros que se estan criando hoy en dia, con esa nueva filosofía de vida (Creo que lo que se está haciendo es criar monstruos en vez de niños). Papas ponganse las pilas y sean papas!!!!!!!!!!!
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